24 marzo, 2010

Todo sobre cicatrices. Evolución, cuidados antes y después de una cirugía

La cicatrización es el proceso natural de recuperación de la piel después de tener una herida que puede ser originada por distintos motivos: un corte, accidente, cirugía, quemadura etc.

Este mecanismo fisiológico de curación o reparación del tejido, puede tener distintas evoluciones en cada persona dependiendo de diversos factores: genéticos, localización de la herida, profundidad y extensión de la misma. No todas las personas cicatrizan igual, hay quien cicatriza mal y a quien le quedan las cicatrices casi imperceptibles.

El tiempo de evolución o cura de una cicatriz suele ser de un año, por tanto antes de ese tiempo no se debe de evaluar el resultado de la misma. Al principio están más abultadas, rojas y duras. Poco a poco su grosor va disminuyendo y el color rojo que tiene (debido al exceso de sangre adicional que va a la cicatriz para curar ese tejido dañado) se va aclarando.

Dependiendo de la zona, profundidad y extensión de la cicatriz ésta puede acarrear graves consecuencias psicológicas.

En cirugía, tan importante es el cirujano como el paciente. Siempre se ha dicho que el cirujano hace la costura y el paciente la cicatriz. Por supuesto, el cirujano en su práctica habitual tratará que las cicatrices sean lo menos visibles posibles, planificando bien la localización de la mismas en la medida de sus posibilidades. También se tiene especial cuidado en la forma de cerrar una herida, tipo de sutura, grosor de la misma etc.

El paciente por su parte también debe de colaborar o poner los medios posibles para conseguir una mejor cicatrización. Es muy importante seguir las recomendaciones de su cirujano tanto antes como después de la cirugía.

Consejos que debe de cumplir el paciente para una buena cicatrización:

1.  TABACO. Se hace especial hincapié en la recomendación de dejar de fumar o como mínimo bajar de consumo antes de una cirugía. Esta demostrado que el tabaco baja la oxigenación en sangre y por tanto perjudica la cicatrización. El paciente debe ser consciente de ello y saber que si no cumple esta indicación el riesgo de una mala cicatrización aumenta.

2.  HIDRATACIÓN. También es recomendable tener la piel muy bien hidratada, especialmente después de la cirugía. Se debe de hidratar muy bien la cicatriz con crema hidratante, aceite mosqueta o aloe vera (muy indicados para cicatrices).

3.  PROTECCIÓN SOLAR. Durante el primer año se debe protejer bien la cicatriz de los rayos solares. Se recomienda usar protector solar (pantalla total) aunque el día esté nublado o lluvioso.

4.  MASAJE. El masajear la cicatriz es fundamental para «afinar» los tejidos y que la cicatriz quede plana. Es como si con este masaje se buscase el mismo efecto que se consigue al planchar la ropa. Un masaje constante sobre la cicatriz consigue un efecto planchado sobre la misma. Haciendo que al tacto y a la vista quede lisa, uniforme y plana.
Si este masaje se hace con crema hidratante es mucho mejor.

5.  DRENAJE LINFÁTICO. En caso de que se haya realizado una liposucción. Quedarán cicatrices interiores del recorrido de la cánula. Por esto es tan importante un buen masaje después de someterse a una liposucción.

Las complicaciones más frecuentes en la cicatrización son la formación de queloides y de cicatrices hipertróficas.

8 marzo, 2010

Diario de una liposucción

La liposucción es una de las intervenciones de estética más demandadas. Por esta razón, le he pedido a una de nuestras pacientes si podría ir escribiendo un pequeño diario, del dia a dia de su liposucción, cosa a la que ha accedido gustosamente.

Hemos hecho especial hincapié en subrayarle que fuese clara y sincera, sin omitir absolutamente nada, ni siquiera lo negativo que pudiera haberle pasado o la parte no tan positiva de la cirugía, como pueden ser las molestias del postoperatorio o cualquier otra cosa.

Así lo ha hecho y así lo copiamos aquí íntegramente, sin cambiar u omitir ninguna de sus partes. Nuestro objetivo es que todos los lectores-as de nuestro blog tengan información, de primerísima mano, de alguien que ha pasado por el mismo tipo de intervención que usted está planteándose hacerse.

Este es el testimonio de Mónica, 37 años, administrativa en una fábrica:

«Siempre he querido hacerme una lipo de las pistoleras porque tenía mucho complejo y la ropa no me quedaba bien. Estaba harta de tener que arreglar todo lo que me compraba, porque mi cuerpo no estaba bien proporcionado, de hecho, tenía dos tallas más de piernas que de cintura. Si me probaba unos pantalones que me quedasen bien de piernas, me bailaban de cintura y viceversa.

Tengo que decir que estoy en mi peso, no soy ni obesa ni excesivamente delgada, aunque me gustaría tener dos kilos menos. Después de haberle dado vueltas mucho tiempo (más de seis años) por fín me decidí a hacerme una liposucción. Desde luego fue una decisión muy meditada y me informé bien de distintos cirujanos. Me dieron muy buenas referencias del Dr. Villafañe y de otro cirujano pero me decidí por Oscar Villafañe por una amiga que se operó con él y se puso más pecho. Anulé la cita dos veces, porque conforme se acercaba la fecha me daba por un lado verguenza y por otro lado un no se qué…que no sé explicar…no era miedo pero sí una especie de respeto a que algo saliera mal.

En fín, que después de comerme mucho el coco, por fín, fuí a la consulta y la verdad es que salí encantada. Ni mucho menos el Dr. Villafañe me convenció ni me comió el coco. Yo creo que más bien fue todo lo contrario, no hacía mas que ponerme pegas y decirme todos los inconvenientes o posibles efectos secundarios. De hecho al principio hasta me chocó que fuera así, yo esperaba todo lo contrario, osea que fuese más comercial y que me dijese que iba a quedar fenomenal y supertipazo y todas esas cosas que queremos oir. La verdad es que fuese así de franco respecto a mis espectativas, me gustó. Me pareció muy honrado y profesional.

Tuve que ir varios días a la consulta, a hacerme fotos, a firmar el consentimiento y a resolver dudas. El Dr. Villafañe me insistió en la importancia de ir varias veces a la consulta, antes de la intervención para resolver dudas y que así fuese muy tranquila a la clínica. Me dió mucha tranquilidad tener toda esa información antes de ir a la operación. También te da información escrita, tanto de la cirugía a la que vas a someterte como de los cuidados antes y después. Eso me sirvió, porque con los nervios se te puede olvidar algo y tenerlo escrito te ayuda a poder consultarlo cuando necesites.

Llegó el día y como era poca superficie, iba a ser con anestesia local. Me puse en casa una crema anestésica y me envolví las cartucheras con plástico para no manchar la ropa. LLegué a la clínica, me pasé por admisión tal como me dijeron que hiciera. El Dr. Villafañe me pintó las zonas de las que me iba a extraer la grasa y me tumbé. Me dió mucha tranquilidad ver que el quirófano estaba atendido por tanta gente, estaba una enfermera, una auxiliar y el cirujano. Aunque me anestesió el Dr. Villafañe, también estaba por allí un anestesista por si necesitábamos algo.

El Dr. Villafañe me puso una inyección de anestesia local en el sitio exacto por donde iba a meter la cánula. Para quien no lo sepa: la cánula es una especie de varilla metálica muy fina con agujeros en el extremo superior. Esta varilla va enroscada a una jeringa grande que es donde iba a ir la grasa extraída. Por lo que me explicó el cirujano a él le gusta hacer la lipo con jeringa y no con liposuctor, ya que así tiene más control sobre cada zona y la grasa que va extrayendo. Según él es una técnica más precisa y esta es la mejor forma de hacer una verdadera lipoescultura.

Como me había puesto crema anestésica no note el pinchazo, sólo un leve escozor. Acto seguido pasó a anestesiarme la zona que me iba a extraer. Se hace metiendo un líquido frío con anestesia local a través de una cánula, que al pasar por la grasa la va rompiendo, es como si la fuera desmenuzando en pedazos más pequeños para que pueda pasar por la cánula que tiene un diámetro muy pequeño.

No fue en absoluto doloroso, pero sí que fue muy molesto, notas todos los movimientos dentro, pero sin dolor. Es como cuando en el dentista notas que te están tocando pero no te duele. Si lo tuviera que definir diría que es molesto o desagradable pero no doloroso. Aunque también es verdad, según me comentó Oscar, que hay gente que le duele mucho más que a mí, que no a todo el mundo le duele por igual, . Me imagino que es como todo, hay gente con más resistencia al dolor y otra con menos.

Estuve charlando muy tranquila, tanto antes de entrar como mientras me lo hacía. Aunque probablemente el peor momento fue justo antes de entrar por que estaba más nerviosa, luego me fui tranquilizando más.

El Dr. Villafañe con movimientos hacia arriba y abajo, derecha e izquierda fue extrayendo grasa y la enfermera iba anotando qué cantidad de cada lado, para así sacar igual de los dos lados.

Fué todo muy rápido, mucho más rápido de lo que había imaginado. Después me dió un punto pequeño en cada lado. Así fué mi liposucción. Nunca había imaginado que fuese así.

Hasta aquí, os he resumido lo que fue mi operación, aunque creo que lo más interesante es lo que viene después, como fue desarrollándose el postoperatorio y la evolución de mis cartucheras.


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